La Atenea del Pireo

“Una Atenea nos quita el aliento. Está de pie, con su mano extendida y una dulcísima expresión en el rostro no exenta de maternal angustia. Alguien me pregunta: “¿qué nos pide?”… No reflexiono cuando contesto: “El Alma”. Frente a Ella permanecemos en silencio no sé cuánto tiempo. Es una estatua de los Misterios. Todos lo sabemos. Todos callamos. Algunos ojos se iluminan de lágrimas.”

 

Jorge Ángel Livraga

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HUGO FERREIRA QUIRÓZ

La Atenea del Pireo es una notable escultura en bronce descubierta en 1959 durante excavaciones para instalaciones subterráneas en “El Pireo”, histórico sector portuario de Atenas desde tiempos inmemoriales. Es una de las escasas esculturas griegas originales de la diosa Atenea que han llegado hasta nuestros días, destacando por su imponente altura de 2,35 metros.

 

Según estudios, se estima que la escultura fue fundida en el siglo IV a.C., durante el apogeo del periodo denominado Helenismo.

Atenea está representada en la clásica postura del “contraposto”, con una pierna adelantada para evitar rigidez, una técnica común en la escultura de la época.

Viste un “Peplos”, una túnica delicadamente plisada que muestra el talento del artista para representar pliegues naturales en tela liviana. Lleva la “Égida”, una piel de la cabra

Amaltea adornada con serpientes de Medusa, y un Casco Corintio decorado con búhos y glifos, complementado por un penacho elegante que cae sobre su espalda.

 

La actitud bélica de la diosa se suaviza con una ligera inclinación de cabeza hacia su diestra. Extiende su mano derecha con la palma hacia arriba, detalle que sorprende emocionalmente al observador. Puede interpretarse que nos demanda algo pero también puede ser que nos regale algo que no ha llegado a nosotros. La dulzura de su rostro otorga una vitalidad sobrenatural.

 

Atenea, hija de Zeus y Metis, es una diosa de la guerra defensiva, conocida por su sabiduría y su valor. Según la leyenda, nació de la cabeza de Zeus, quien temía ser derrocado por su descendencia, y fue concebida en guardia constante. Es protectora de Atenas tras ganar una disputa con Poseidón por inspirar el destino y la gloria de esta ciudad-estado.

Originalmente, se cree que la escultura pudo haber sostenido una lanza y un escudo que pudo lucir el rostro de Medusa en su mano izquierda, aunque estos elementos icónicos no han sobrevivido. A pesar de ello, la escultura irradia un aura inexplicable que resalta su esplendor divino, demostrando la habilidad excepcional de los artistas de la época para capturar formas con tal maestría.

 

Crear una obra de arte como esta evoca una escuela iniciática de estética que dio vida al sueño de los maestros, aquellos que persiguieron la creación de un modelo, un ensayo de laboratorio como guía para el humanismo que debe imperar en el Arte Sagrado. *

HUGO FERREIRA QUIRÓZ

Arquitecto

Colaborador activo del Instituto Internacional de Arquitectura y Artes Plásticas Fidias.

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